miércoles, noviembre 21, 2007

VENTISEIS BALDOSAS, VENTICINCO WATIOS ...

Ventiseis, sólo 26 baldosas de 40 por 40 centímetros y una huérfana lámpara útil (había otro par de ellas inservibles) de 25 w daban forma a mi pequeño universo cuando llegué a la Corte.
Lo dudé mucho al principio. Cómo, cuánto,... pero una especie de premura instintiva hizo decantarme por esta que ni siquiera fue la primera opción. No faltaban candidatos a condenarse en aquella celda.
Si el espacio ocupado por mi habitación era imposible de modificar no ocurría lo mismo con el modo de aplicarle luz. Al poco, las paredes lucieron más blancas induciendo a pensar que estaban más separadas, lo que no es cierto, pero si contribuyeron a restar protagonismo a la pequeña ventana, en pugna contante por los rayitos de sol que atravesaban un patio interior rodeado por mastodontes de cemento.
Mi ánimo también despertó, iluminando la situación, el primer paso para aceptarla y continuar adelante.